Andrés Calamaro / Los Rodríguez
 
Andrés Calamaro / Los Rodríguez
 
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Andrés Calamaro / Los Rodríguez

   
 
 
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Una Vida de Andrés Calamaro.
Hablar de rock argentino no es una tarea fácil. Muchos nombres saltan a la lista de los mejores músicos de la cuna del rock en español. Spinneta, Charly, Fito y Cerati son algunos de los más conocidos, pero el más genial, viceral y trascendental de todos es, sin duda alguna, Andrés Calamaro.
Este genio nació el 22 de agosto de 1961 en la ciudad de Buenos Aires. En 1978, hace por primera vez lo que haría por el resto de su vida, montarse en una tarima. Con el grupo Raíces graba B.O.V.Dombe. Y en 1979 se presentan como teloneros en varias oportunidades.
Un anónimo que llegó a ser abuelo de la nada
En 1981 Andrés conoce a Miguel Peralta (Miguel Abuelo) y de inmediato pasa a formar parte de "Los Abuelos de la Nada" . Esta agrupación estaba formada, aparte de Andrés y Miguel, por Guillermo Bazterrica, Cachorro López, Gringui Herrera y Daniel Melingo.
1984 fue un año extraño para la vida artística de Andrés. Por esta época hace su debut como solista con el disco Hotel Calamaro, pero nadie lo peló: "Hotel Calamaro fue muy maltratado por la prensa, todos maravillados por el disco de Fito Páez no se dieron cuenta de lo bueno que era. Para colmo, la compañía cerró a los seis meses y no tuve la oportunidad de ser célebre", nos cuenta el propio Calamaro.
Con Los abuelos de la nada Calamaro logra cierta admiración de músicos del momento, en especial con los temas Mil horas, Costumbres argentinas o Sin Gamulán. En 1985 el grupo es separa con lo que se da por cerrado el primer capítulo del encuentro de la fama y Calamaro. "No quise darle demasiada importancia a una serie de actuaciones que ya estaban firmadas y los demás sí, entonces hicimos un pacto para bancarnos los shows que quedaban en la agenda", Contó Calamaro al respecto de la disolución del grupo.
En 1985 Andrés Calamaro se rodea de varios archifamosos para grabar su segundo disco en solitario. El todos estrellas estaba formado por Coleman, Sanalia, Gringui Herrera, Cano, Pettinato, Stuka, Von Quintero, Charly García y Spinneta, los cuales logran dar forma, en los Estudios Panda, a Vida Cruel: "Es un poco melancólico, pero lo levanta la fuerza del que tiene atrás. Gran parte del sonido de Vida Cruel se lo debo a Samalea y Coleman, ya que con ellos diseñamos la mayoría de las canciones (…) Conocí a Fernando en los camarines del Teatro Opera, justo después de tocar con Los Abuelos, pocas semanas después empezamos a grabar demos en casa. Ya el primer día los temas sonaban bien, después los estropeamos artesanalmente. Con el correr de las sesiones muchos músicos se acercaron al estudio y casi siempre terminábamos todos juntos grabando algo, la sesión mas escandalosa fue la de Acto Simple que duró cerca de 17 horas y media, en la que participamos Ariel Rot, Charly, Cano, Richard, Fernando (Samalea), Stuka, Gringui, Melingo (al que encontramos de taxi a taxi a las cuatro de la mañana en Urquiza) y yo… Aquellos eran años dorados del rock pobre (o rock austral) y todo lo que grabábamos quedó en eso. Cuando interrumpimos los siguientes ensayos (ensayábamos en el Bauen y una tarde de lluvia decidí ahogarme en el gran vaso de agua argentino. Con este disco pasó lo mismo que con Hotel Calamaro, a los seis meses la compañía discográfica cerró, y aunque empecé a ser figura del culto para los periodistas, se fue mi segunda oportunidad de ser célebre, o rico, como quieras...", cuenta con cierto aire de nostalgia Calamaro.
Luego de este fallido intento de hacerse famoso y reconocido por todos (pues Calamaro siempre ha sabido que no le falta nada de Charly, Spinneta o Fito), hizo un paréntesis de tres años en donde se dedicó a producir algunos discos, Entre ellos participó en Vasos Vacios de Los Fabulosos Cadillacs. (el cual se produjo en el estudio casero de Calamaro llamado El Hornero Amable). Además de producir a Los Cadillacs, también colabora en el primer disco de Don Cornelio y la zona, Los Enanitos Verdes y Man Ray.
Después de este break, Calamaro graba en 1988, Por Mirarte. De esta producción sonaron temas como Loco por ti, Cartas sin marcar y Sin mirarte. Con este disco Andrés logró por fin lo que tanto había soñado, ser célebre y rico.
En vista del éxito de Por Mirarte, Calamaro no dejó pasar mucho tiempo para grabar de nuevo. En 1989 salió al mercado Nadie sale vivo de aquí. Según el propio Calamaro es un disco re-denso: "No hace falta mucha imaginación para ubicarse en la pesadilla que estaba en marcha. Fue raro grabar mientras todo a nuestro alrededor se desmoronaba (hiperinflación y caos social)".
En 1990, encabronado por la situación económica que estaba viviendo Argentina, se marcha a España, para conocer a Ariel Rot Rot, Julián Infante y Germán Vilella. Así nacerían Los Rodríguez , uno de los mejores grupos españoles de rock de los noventa.
En 1991 llega el primer disco del grupo, llamado Buena Suerte", el cual tuvo un éxito rotundo. Después de este disco, emprendieron una gira llamada La conquista de América, donde el grupo muestra el nuevo estilo, llamado por algunos flamenco-rock. Esta súper gira deja como saldo el Disco pirata en 1991, segunda placa del grupo, en la cual se mezclan tomas en vivo con otras hechas en estudio, dando como resultado una producción realmente única y extraordinaria.
En el 93, Calamaro brinca el charco de nuevo para hacer una visita relámpago a Buenos Aires. En el corto tiempo que Andrés estuvo en Argentina, logró encontrar y ordenar algunas viejas grabaciones y edita Grabaciones encontradas (Volumen 1): "Grabaciones encontradas es mi legado íntimo y la selección del volumen uno es orgánica, repimparoteaba en el calabozo del olvido, hasta hoy. No falta Lou Bizarro que nos recuerda que ‘un campeón, a veces cae’ (pero no sin cierta demora). También algunas cosas que siempre quise publicar y que amenazaban con petrificarse en un imaginario cofre-álbum de grabaciones perdidas, como Swin on Tango, grabada un 22-8, un eslabón perdido entre dos generaciones o como sistema solar y una de las posibles versiones de la Biblia marxista. También a la superficie dos favoritas en vivo, como son las terribles Loco por... (Grabada en Ayacucho el tristemente recordado Mohammad Day), o Mil Horas, grabado en una tórrida aula magna de la Universidad de Mar del Plata. Una pequeña porción de tango y salsa, instantes de radio days, sitio en Arenales y Pueyrredon, algo de las superman tapas, de la calle Reconquista (Sólo el bailar sola), y de las últimas sesiones unsigned en Madrid. Desde 1988 viene el incandescente War de un Quark Deluxe con Gaby Vincent Capello y Mac Fantomas, Plus Javier K. Que también construyó los patrones de Una década perdida, un epitafio amargo para los ochenta. Imposible de olvidar el Free con o sin trompeta, característico de las noches inspiradas en el Fabulous Hornero Amable ST. Es que muchas de estas músicas fueron conservadas íntegras para mezclarlas por última vez en España, Madrid. En Sótano A, con la troupe sotanera y con Walter. Todo a su vez, compaginado y masterizado en soundesigner, de mi querido Mc Breuber, que vigila estas grabaciones desde la cuna", dice Calamaro.
Casi al mismo tiempo en que editaba Grabaciones encontradas (Volumen 1), graba con Los Rodríguez Sin Documentos, cuya canción Homónima logra colocarlos en el primer de ventas en España y Latinoamérica.
En 1994 edita en solitario el Volumen 2 de Grabaciones encontradas, en el cual aparece el mítico Lucas Prodan con Años (El tiempo pasa, nos vamos poniendo technos...). Ese mismo año edita el disco Lou Bizarro, no muy difundido, recordando también que "un campeón también cae".
Calamaro entendía muy bien que la música electrónica poco a poco se estaba adueñando de la juventud, pero no asimilaba la idea de entrar en esas corrientes techno. Para afianzarse en sus raíces, Andrés edita con Los Rodríguez Palabras más, palabras menos. Con este disco despejó la duda sobre si aún el rock era el camino a seguir en la música. Y más aún cuando logró aderezar cada tema del disco con la potencia juvenil de toda una generación.
Ese mismo año edita Loco por ti, en Ayacucho. El cual fue grabado en vivo y dedicado al tristemente recordado Mohammad Day. Luego de esta placa, compone la banda de sonido de la película Caballos salvajes. Dice Marcelo Piñeyro (director): "Cuando empiezo a imaginar una película me rodeo obsesivamente de música, música que funciona como disparador de ideas y climas, música que me ayuda a ponerme en situación, a encontrarme con los personajes, con sus aventuras, con sus deseos; música en fin, que me ayuda a encontrar la película que busco. Quizá sea por este modo de pensar mis películas que entiendo a la columna sonora de un film como parte indisoluble. Conocer a Andrés Calamaro y trabajar con él fue una de esas experiencias de sintonía que a veces se dan. Un enamorado del cine, un interlocutor comprometido, un músico dispuesto a poner todo su talento para contar desde la música la historia de estos Caballos salvajes. Desde la primera conversación que tuvimos fui claro, para mí, Andrés sería el necesario compañero de esta ruta. La primera canción que me propuso Andrés Algún lugar encontraré, ocupó con fuerza propia el lugar de leit-motiv de en el film", cuenta.
En 1996, por problemas entre él y German Vilella (desavenencias económicas) Los Rodríguez lamentablemente se disuelven, según Calamaro: "Evidentemente este es un paréntesis, pero es muy difícil pensar si podríamos volver a tocar juntos. No sé si se arreglarán los problemas, yo tengo muchos. Tengo que visitar despachos muy seguido, este sería uno más, no sería el primer juicio de mi vida... ¿Volver a tocar juntos? Todo tiene que tener un sentido, y no me imagino tocando sólo por dinero". Si consideramos a Los Rodríguez como un matrimonio, ha habido una separación de hecho, no de derecho". Pero Andrés Calamaro no olvidó los buenos momentos: "Los mejores conciertos que he dado, han sido con Los Rodríguez". Afirma. Cuando se separan, editan la placa Hasta Luego, su carta de despedida, con la que vuelven a triunfar rotunda y masivamente.
En 1997 edita en solitario Alta suciedad, trabajo con el cual Andrés conoce lo que es exigirse a sí mismo al máximo. Este disco fue grabado entre las ciudades de Nueva York y Miami, aunque también se incluyeron algunas maquetas que Calamaro había grabado en su casa. El título de este disco era en principio El otro lado del novio del olvido, y luego se habló de llamarlo Decidí cantarlo, pero al final se escogió el nombre más directo, Alta suciedad. Acostumbrados a disfrutar de Calamaro, en el contexto de un grupo, uno llega a pensar que se necesitaba un contrapeso, otras personalidades fuertes que equilibraban su incontenible brillantez. Con Alta suciedad, aparece el artista seguro de sus poderes, capaz de controlar sus asombrosos dones, preparado para comunicarse con un público masivo, sin compromisos.
En el 98, MTV nomina a Calamaro en la categoría de mejor video latino con el tema Loco. Y para afianzarse como el músico más genial que ha parido Argentina, luego de pasar todo una año componiendo más de cien canciones, sale al mercado, en 1999, Honestidad brutal, Un disco que superó todas las expectativas planteadas por la crítica y por sus fans, incluso supera en calidad a Alta suciedad.
Calamaro debe dar de qué hablar próximamente, ya que nos tiene acostumbrados a aparecer y a desaparecer cuando le da la gana. Lujo que sólo se pueden dar las estrellas más grandes de la música y el espectáculo, y él, sin duda alguna, él lo es.
LOS RODRÍGUEZ

El 28 de Septiembre de 1990 Andrés Calamaro pisó por tercera vez suelo español y ya traía suficientes experiencias de su Argentina natal como para juntarse con los dos ex-guitarristas de Tequila, Julián Infante y Ariel Roth, y un batería excepcional, Germán Vilella, y esa misma noche hacer unas improvisaciones junto a otros amigos argentinos en una sala de la calle Colón en Madrid (Al-lab), en pleno bario de Malasaña.
No eran precisamente unos advenedizos los que habían decidido formar Los Rodríguez; Andrés ya había editado en Argentina cuatro Lps en solitario y otros cuatro junto a Los Abuelos de la Nada; Ariel otros dos en solitario y cuatro más con Tequila (donde Julián también militó), y Germán ya había colaborado prácticamente con lo mejor de la escena musical española.

Ese mismo día ya habían hecho un amago de ensayo en un local prestado, y a los pocos días "se colaban" en un concierto de Claudio Gabis, en la sala Gas en la calle Fuencarral, y subían al escenario para tocar "Princesa" de Joaquín Sabina junto al guitarrista de Desperados, Guillermo Martín, que oficiaba de bajista.

En un principio decidieron llamarse Los Locos, pero pronto se dieron cuenta de que ya existía un grupo asturiano con ese nombre, hasta que un día comiendo spaguetti, a Andrés le hizo gracia la definición (porque él había dejado una en Argentina), de lo que significaba en España un Rodríguez, (cabeza de familia que es temporalmente abandonado por su cónyuge y sus hijos durante el estío mientras él o ella está trabajando y se queda solo en casa.

Los Rodríguez nacían con esta formación, y una de sus primeras y más célebres composiciones, "Engánchate conmigo", la esbozaba Andrés en la puerta de una famosa discoteca madrileña (Voltereta), una noche de invierno del año 90.

Hicieron la presentación oficial en la sala Siroco. Por entonces vivían todos juntos, compartiendo lo que fue en tiempos una peluquería en Martínez Campos, en ese ambiente y frente al balcón, Andrés iba componiendo músicas y letras que iban arreglando entre todos, y pronto, con la ayuda de Félix Arribas (de Pekenikes), en su estudio Duplimatic, grabaron la maqueta de esas canciones, con los mismos arreglos de lo que sería al poco tiempo su primer compacto y vinilo (Buena Suerte. Pasión 1991).

Presentaron esa maqueta al productor Carlos Narea, amigo de Andrés, quien les dijo que mejor lo hicieran todo ellos mismos, que podían y que les saldría mejor. También les recomendó la compañía independiente Pasión o Ariola, casi inmediatamente fueron fichados por la primera, saliendo el vinilo en la primavera del 91, con tres canciones menos que la versión compacto: "Un día menos", "Tormentas de arena" y "Demasiado tarde". El disco contaba co la colaboración de Antonio Flores en "Engánchate conmigo".

Poco a poco, su trabajo iba dando resultado y los más avispados y antiguos seguidores de Tequila reconocían a Los Rodríguez como los dignos herederos de aquellos.

Si no hubiera sido por la quiebra de la compañía discográfica, seguramente hubieran vendido más discos y hubieran hecho todavía más actuaciones de las que hicieron ese año.

Para Navidades de ese mismo año pensaron en piratearse a ellos mismos y regalar a los amigos grabaciones de sus conciertos en directo, que finalmente se conviertieron en su segundo trabajo; Disco pirata, editado por RTVE Música en 1992, pero financiado por ellos mismos en colaboración con la agencia de contratación Rumor.

Contenía la grabación de lo que fue su primera salida a América, a Caracas, para participar en un macrofestival en el que interpretaron junto a Fito Páez los temas "Canal 69" y "Engánchate conmigo", quedando registrado junto a canciones, grabadas en conciertos en Madrid y Barcelona, como "Mr. Jones", "A los ojos", "Rock del ascensor" y, sobre todo, "Sábado a la noche" que, aún hoy, sigue siendo uno de los temas favoritos en las noches de muchos bares españoles.

Deciden ir a Argentina a tocar y hacer promoción de ese Disco pirata, actuando en Buenos Aires, en Cemento, con un total éxito y gente fuera del local. Aquel viaje, de alguna manera, significaba el regreso de Andrés, que había tenido una particularísima carrera repleta de éxito allí.

En el año 1993 Los Rodríguez componen las canciones que grabarán, entre marzo y abril, con la producción de Nigel Walker en los estudios madrileños Eurosonic. Sin Documentos fue el título elegido para el nuevo álbum.

Precisamente en Marzo viajaron a Nueva York como grupo invitado, junto a Barricada y Pep Sala, para tocar dentro del New Music Seminar.

Poco después, la canción que daba título al álbum se estaba convirtiendo ya en la canción del verano, junto a Juan Luis Guerra y a "¡Macarena aaaahh!".

Hicieron 46 actuaciones a lo largo y ancho de la península y una gala en Argentina. Andrés seguía viajando allá para colaboraciones, producciones e incluso para poner música a una película.

Pronto las canciones de ese tercer álbum (del que han vendido más de 200.000 ejemplares entre Argentina y España) empezaron a sonar en los bares y discotecas de todo el país, siendo las favoritas (y aún suenan) "Salud (dinero y amor)", "Mi rock perdido", "Dulce condena" y, por supuesto, "Sin documentos". Tal cantidad de canciones exitosas sirvió para que el verano siguiente, 1994, hicieran todavía más actuaciones, 57 en España y 9 en Argentina, una de las cuales, en Ciudad del Plata, reunió a más de 100.000 personas.

Ya en enero de 1995, Los Rodríguez, acompañados de Joey Blaney que oficiaba de productor, eligen el estudio El Cortijo, en la serranía de Ronda, en el sur de España, para registrar su cuarto álbum Palabras más, palabras menos, a excepción de los pianos de Andrés, que fueron metidos en diversos estudios madrileños.

Por fin, el 24 de Abril de 1995 sale a la venta el disco y, el día antes, Radio 3 estrenaba una de sus canciones, "Aquí no podemos hacerlo", que sería el segundo single del disco, álbum que contiene las colaboraciones de Coque Malla, Raimundo Amador, Joaquín Sabina y Sergio Makaroff.

Del libro "Los Rodríguez", de Luis de California, 1995..

En 1996 sacan el disco en directo Hasta Luego, con el que se despiden, por el momento...


   
   
 
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